Los jóvenes en las sociedades árabes tienen cada vez más posibilidades de acceso a la educación y cada vez están mejor formados. Sin embargo, tienen dificultades para acceder a puestos de responsabilidad en sus sociedades. En el ámbito político, la renovación generacional no se ha hecho más que a medias. Los líderes políticos en el mundo árabe han ido envejeciendo mientras sus sociedades se iban haciendo cada vez más jóvenes. Parece difícil que las nuevas generaciones puedan alcanzar las estructuras del poder político hasta que la “vieja guardia” se retire.

Como reacción a esta realidad lamentable encontramos una serie de creadores establecidos en Europa, lejos de las prohibición y los límites de expresión. Se trata de una nueva generación de artistas que nos recuerdan al espíritu Dadá en sus fases iniciales, que reunía en 1916 en el Café Voltaire a artistas pacifistas de diferentes países europeos con determinadas posturas políticas. El artista árabe expatriado en Europa  se encuentra frente a un pasado colonial que no deja de ser una realidad palpable que afecta negativamente a su país de origen. Asimismo se enfrenta a la mirada neo-orientalista de la sociedad europea que no comprende las particularidades de cada uno de los países árabes, sino que los engloba en una visión superficial, consecuencia de los mass medias y de intereses políticos y económicos.  

La necesidad emocional y la carga antropológica e identitaria unida a la experiencia vital en mi trabajo, transforma la obra de arte en una llamada de atención con doble filo.

– Convierte  a Europa en  atalaya desde la que mirar a lo que está sucediendo en el lado sur del Mediterráneo.

– Toca la fibra sensible y recuerda a las responsabilidades éticas de Europa hacia lo que fueron antes sus colonias.  

La diversidad de lenguajes  generados en diferentes proyectos desnudan el egocentrismo de  la comunidad internacional ante el llamado Tercer Mundo. Cuando en el norte se defiende la libertad y los valores de la democracia dando lugar a la voluntad colectiva, en el sur  se incita a apoyar regímenes dictatoriales que no cesan de explotar a sus pueblos para mantener el supuesto equilibrio económico internacional basado en la regla de productor y consumidor.

Por lo cual, mi actividad artística se centra tanto en el ámbito de la renovación poética lingüística y objetual, como en la urgente necesidad de revisar el papel del artista en una sociedad crecientemente acomodada, cuestionando el arte como una práctica de la crítica social.

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